EL DÍA DE TODOS LOS SANTOS

Ya ha pasado el temible Halloween y, en escritor por encargo también hemos disfrutado de unos días de descanso, pero, ¿Nos hemos olvidado del origen de esta fiesta? Más allá de las calabazas y los disfraces, hay que recordar que el día festivo es el de todos los santos.

La tradición nacional tiene un fuerte componente religioso, las familias visitan a sus antepasados en los cementerios, ponen flores, rezan y limpian las sepulturas. Es un día típico de peregrinación a campo santo. Además, es común también celebrar misas o liturgias en homenaje a los fallecidos, antiguamente se creía que, de esta forma, se reducía el tiempo que su alma debía pasar en el purgatorio.

Y no todo es oración, en España existe una tradición gastronómica en torno a esta fecha que no se puede pasar por alto: los huesos de santo, buñuelos de viento, castañadas y panellets. Postres deliciosos que calientan el espíritu en estos días y en aquellas regiones que, pese al frío, salen a caminar en la tradicional procesión de las ánimas.
También se ha vinculado mucho esta fecha a las artes, en el teatro se solía representar una obra referente al tema de los muertos, y por ello es tradición arraigada representar en dichas fechas la obra de Don Juan Tenorio de José Zorrilla, (no, en esta época pocos eran los grandes autores que recurrían a un escritor fantasma o a un escritor freelance, aún no sabían bien que ahí había negocio).

Por supuesto, la lietartura también dedica grandes novelas a la muerte, Bajo el Volcán, de Malcolm Lowry; El árbol de Halloween de Ray Bradburry, o incluso geniales poemas como el de Juan Ramón Jiménez, “Viento negro, Luna blanca, Noche de Todos los Santos. Frío. Las campanas todas de la tierra están doblando”.

Y es que, aunque no todos los conozcamos, cada tradición tiene un origen ancestral y, como más nos gusta en escritor por encargo, una huella indeleble en las artes y la literatura que, a veces nos llena de emoción, a veces nos ponen los pelos de punta.